👉No exijamos que a los 18 años los adolescentes tengan todo claro, sepan lo que quieren, sepan todas las respuestas y que no se equivoquen. Pedirles eso pone una inmensa presión sobre sus hombros y una expectativa irrazonable sobre la vida. Es preferible transmitirles la idea de que está bien no saber todo y que también está bien equivocarse.
¿Qué puedes hacer como mamá o papá?
- Pregúntale qué le importa, más que qué va a estudiar o qué va a ser.
- Comparte tus propias dudas o cambios de camino: saber que tú también te equivocaste o cambiaste de rumbo le quita presión.
- Valora que pruebe cosas, aunque no le resulten a la primera.
- Evita compararlo con hermanos, primos o amigos que “ya tienen todo claro”.
No saber todo a los 18 no es un problema que haya que resolver rápido: es parte de crecer.
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