Silla junto a una ventana en blanco y negro: acompañar a un hijo adolescente que puede repetir de curso

Mi hijo puede repetir de curso: cómo acompañarlo sin presionarlo

Se acerca el fin del año escolar y las notas no alcanzan. El colegio avisó que tu hijo podría repetir de curso. Y tú sientes angustia, rabia, miedo y quizás mucha frustración: "¿por qué no estudió antes?", "¿qué va a pasar ahora?"

Si hoy sientes todo eso junto, tiene sentido. Es una noticia difícil de recibir para cualquier familia.

Que te frustres y quieras presionarlo tiene una razón

Ver que un hijo puede repetir de curso preocupa, y mucho. Es natural pensar en el futuro, en lo que dirán los demás y en cuánto esfuerzo se ha hecho. Por eso aparece el impulso de exigirle más: "estudia", "apúrate", "ya no más celular".

Querer exigirle en este momento no habla de falta de cariño. Al contrario: habla de cuánto te importa su futuro y de las ganas que tienes de que le vaya bien.

Por qué más presión puede jugar en contra

El problema es que, aunque la intención sea buena, la presión por sí sola muchas veces no logra lo que queremos. En muchos adolescentes puede pasar algo así:

1. Más presión de los padres: más exigencias, más retos.

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2. Aumenta la ansiedad: "no voy a poder", "voy a fallar de todos modos".

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3. Hay más evitación: posterga, se encierra, no abre el cuaderno, no quiere hablar del tema.

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Y el ciclo vuelve a empezar: como avanza menos, los padres se preocupan más y presionan más.

Desde afuera, la evitación se ve como "flojera" o "no le importa", y eso nos lleva a presionar aún más. Muchas veces, lo que parece falta de ganas es en realidad un adolescente abrumado que no sabe por dónde empezar.

Qué puedes hacer en cambio

1. Habla primero de cómo se siente, no de las notas.

  • "Imagino que esto te preocupa. ¿Cómo lo estás viviendo?"
  • "A mí también me preocupa, pero estoy aquí contigo."

2. Infórmate bien de la situación real. Pregunta en el colegio qué notas o trabajos faltan y qué posibilidades hay. A veces la realidad es menos negra, o más clara, de lo que se imagina.

3. Elijan pasos pequeños y concretos. En vez de "tienes que subir todas las notas", algo como "esta semana partimos con una materia, 30 minutos al día". Un paso pequeño es más fácil de empezar que una montaña.

4. Separa el resultado de su valor. Repetir de curso es difícil, pero no define quién es tu hijo ni su futuro. Lo que más necesita es sentir que sigues de su lado.

5. Cuida también tu propia angustia. Si tú estás muy ansioso o ansiosa, es difícil acompañar con calma. Conversarlo con tu pareja, un familiar o un profesional también es parte de ayudarlo.

Cuándo conviene pedir ayuda

Si además de las notas ves que tu hij@ está muy irritable, triste, se aisla, no quiere ir al colegio o duerme muy mal, vale la pena una evaluación profesional. Solo un profesional puede decir qué está ocurriendo en cada caso. Puedes leer más sobre ansiedad en adolescentes.

También te pueden servir Mi hijo adolescente no quiere ir al colegio, "¿Por qué valora tanto las notas?" y la guía para madres y padres de adolescentes.

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