Sombra de una ventana con luz de día sobre una pared: adolescente que duerme mucho

Mi hijo adolescente duerme mucho: por qué pasa y cuándo prestarle atención

El sábado se despierta pasadas las dos de la tarde. Durante la semana cuesta mucho sacarlo de la cama, llega del colegio y se acuesta "un rato" que termina siendo toda la tarde. En la noche, en cambio, a la una o dos de la mañana todavía se ve la luz del celular en su pieza.

Para muchos padres esto genera preocupación, y a veces cuesta entender cómo alguien parece dormir tanto y, aun así, andar cansado. También surge la duda de si es algo propio de la edad o una señal de que algo no está bien. Ambas posibilidades existen, y por eso vale la pena mirar el sueño con un poco más de detalle.

En la adolescencia, el sueño llega más tarde

En la adolescencia ocurre un cambio biológico bien estudiado: el cuerpo empieza a producir la hormona que da sueño más tarde en la noche. Por eso es frecuente que a un adolescente le cueste quedarse dormido temprano, aunque se acueste a una hora razonable. Su cuerpo, simplemente, todavía no está listo para dormir.

Esto choca con los horarios del colegio. Si el sueño le llega cerca de la medianoche, pero tiene que levantarse a las siete, durante la semana duerme menos de lo que necesita. Ese cansancio se va acumulando y, el fin de semana, cuando no hay alarma, el cuerpo intenta recuperarlo durmiendo hasta el mediodía o más. Por eso, lo que se ve como "dormir demasiado" muchas veces es, en parte, el cuerpo compensando una semana con poco sueño.

Cuando la noche se alarga y el día se acorta

A ese cambio natural se suman otras cosas. El celular en la cama mantiene la mente activa y retrasa todavía más el sueño. Las siestas largas después del colegio quitan sueño para la noche. Y dormir hasta muy tarde el fin de semana hace que el domingo en la noche sea aún más difícil quedarse dormido.

Así se forma un círculo difícil de romper: se acuesta tarde, duerme poco, anda cansado durante el día, duerme siesta y en la noche vuelve a no tener sueño. Desde fuera parece que duerme mucho, pero muchas veces lo que pasa es que duerme mal y en horarios desordenados.

Lo que suele pasar en la casa

Las mañanas se vuelven una batalla: hay que despertarlo tres o cuatro veces, se enoja, llega tarde. En la noche, la discusión se repite por el celular. Es comprensible que los padres terminen cansados de insistir, o que en algún momento dejen de hacerlo para evitar la pelea.

Cada familia encuentra su forma de manejarlo. Lo que suele ayudar más es que los acuerdos sobre el sueño se conversen con el adolescente, en lugar de imponerse en medio de una discusión a las once de la noche.

Algunas cosas que suelen ayudar

Más que cambiarlo todo de una vez, a muchas familias les sirve partir por uno o dos cambios acordados con él o ella:

  • Una hora de levantarse parecida todos los días, incluido el fin de semana, aunque sea un poco más tarde.
  • Luz natural en la mañana, que ayuda al cuerpo a ajustar su reloj.
  • El celular fuera de la cama en la última parte de la noche.
  • Siestas cortas, o ninguna, si le están quitando el sueño nocturno.

Estos cambios funcionan mejor cuando el adolescente entiende para qué los hace y los conecta con algo que le importa, por ejemplo, tener energía para el deporte o para salir con sus amigos.

Cuando el sueño se mezcla con el ánimo

Hay otro escenario que vale la pena distinguir. A veces el sueño empieza a ocupar el lugar de otras cosas: se acuesta apenas llega a la casa, no quiere salir, deja actividades que antes disfrutaba. Algunos adolescentes describen que dormir les da un respiro de lo que están sintiendo.

Cuando el sueño se mezcla con desánimo, aislamiento o pérdida de interés, ya no se trata solo de horarios. Dormir puede estar funcionando como una forma de no enfrentar algo que le resulta difícil, y eso merece una mirada más atenta (puedes revisar cómo saber si tu hijo adolescente está deprimido y mi hijo adolescente no quiere estudiar ni hacer nada).

Cuándo conviene consultar

Vale la pena consultar si el sueño excesivo dura varias semanas y se acompaña de tristeza, irritabilidad, aislamiento o pérdida de interés, o si está afectando de forma importante el colegio o sus relaciones. También conviene que su pediatra lo evalúe para descartar causas médicas, sobre todo si ronca fuerte, se queda dormido en clases o el cansancio aparece de un momento a otro.

Si en algún momento dice que no quiere seguir viviendo o que estaría mejor sin estar, busca ayuda de inmediato con un profesional o en un servicio de urgencia.

Cómo se trabaja en terapia

Parto con una evaluación para entender qué está pasando con el sueño y con el resto de su vida: cómo está su ánimo, qué hace durante el día, qué evita. A partir de ahí acordamos con él o ella objetivos concretos que podamos observar.

Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), ayudo a que el adolescente encuentre sus propios motivos para cuidar su sueño: tener energía para el deporte, rendir mejor en algo que le interesa o estar de mejor ánimo con sus amigos. Cuando el cambio tiene sentido para él o ella, es más probable que lo sostenga.

Con los padres también trabajo, porque la forma en que se manejan las mañanas y las noches en la casa influye mucho en cómo se mantiene el problema.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas horas necesita dormir un adolescente?

Las recomendaciones pediátricas hablan de entre 8 y 10 horas para adolescentes de 13 a 18 años. Muchos duermen bastante menos durante la semana, y por eso el fin de semana duermen tanto.

Mi hijo adolescente duerme mucho y no quiere comer, ¿debo preocuparme?

Cuando dormir mucho se acompaña de cambios en el apetito, conviene consultar. Puede tener distintas causas, y solo una evaluación profesional, psicológica y médica, puede aclararlas.

¿Las siestas largas son un problema?

No necesariamente, pero si duerme varias horas en la tarde y después no puede dormir en la noche, la siesta puede estar manteniendo el desorden de horarios.

También te pueden servir Mi hijo adolescente vive pegado al celular y Mi hijo de 18 o 19 años no quiere estudiar ni trabajar.

¿Te preocupa cómo duerme tu hijo o hija? Atiendo online a adolescentes y jóvenes de 10 a 21 años y a sus familias.

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