Lápiz sobre un cuaderno en blanco

Perfeccionismo y autoexigencia en adolescentes: cuando dar lo mejor deja de ayudar

En simple: dar lo mejor es sano. El perfeccionismo aparece cuando el esfuerzo nunca alcanza, el error se vive como una amenaza y ya no hay espacio para disfrutar ni para descansar.

Un 6,5 que se siente como un fracaso. Un trabajo que no se entrega porque “todavía no está perfecto”. Una tarea de veinte minutos que termina durando tres horas. ¿Te suena en tu casa?

Dar lo mejor no es lo mismo que ser perfeccionista

Algunas pistas para distinguirlo:

  • Esfuerzo sano: se exige, pero se alegra con lo que logra, tolera equivocarse y puede parar cuando corresponde.
  • Perfeccionismo: la exigencia nunca baja, el error se vive como una amenaza, cuesta disfrutar los logros y, a veces, se posterga o se evita por miedo a no hacerlo bien.

Y aquí hay una paradoja: muchos adolescentes perfeccionistas terminan haciendo menos, porque empezar o entregar se vuelve demasiado riesgoso.

¿Qué puede haber detrás?

Casi siempre hay miedo: a fallar, a decepcionar, a no ser suficiente. A veces, sin que nadie lo quiera, un adolescente aprende que vale según sus resultados. Hablo de esto en ¿Por qué valora tanto las notas? y en Mi hijo no hace las cosas por miedo a fallar.

Qué puede ayudar desde casa

  1. Reconoce el esfuerzo y el proceso, no solo el resultado: “vi lo mucho que te esforzaste”.
  2. Muéstrale tus propios errores y cómo los manejas. Ver a un adulto equivocarse sin drama enseña mucho.
  3. Conversen sobre lo que le importa más allá de la nota: sus amigos, sus intereses, la persona que quiere ser.
  4. Dale espacio para equivocarse en cosas pequeñas, como entregar una tarea sin revisarla tres veces, y celebra que lo intentó.
  5. Cuida su descanso y su tiempo libre. No todo tiene que ser productivo.

Lo que suele empeorar las cosas

  • Frases como “tú puedes más” cuando ya dio todo.
  • Felicitar solo cuando el resultado es perfecto.
  • Comparar con otros.

Cuándo pedir ayuda

Conviene consultar si no duerme bien, se enferma antes de entregar trabajos, evita hacer cosas por miedo a no hacerlas perfectas, se critica con mucha dureza o se aleja de lo que le gustaba.

Cómo lo trabajo en terapia

Desde ACT ayudo a que el adolescente pueda hacer lo que le importa aunque aparezca el miedo a equivocarse, en vez de esperar a sentirse seguro. Puedes ver más en la página de terapia cognitivo conductual para adolescentes.

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